[Biografia] Severino Di Giovanni

Di Giovanni representa ante todo un anarquismo consecuente, sus palabras, sus escritos y sus acciones, eran una unidad indivisible. Representa el anarquismo que todo lo entrega por el ideal revolucionario, el anarquismo que no se acobarda, el anarquismo de la acción directa, el anarquismo de la violencia de los de abajo, el anarquismo que todo lo enfrenta y que jamás por ninguna razón se rinde: “¿Claudicar? Ni siquiera cuando al final del camino sin ninguna salida de salvación, me encuentre delante de la muralla de la muerte…”
En enero 1919, en los talleres Vasena, los obreros metalúrgicos comenzaron la huelga por las 8 horas de trabajo. La feroz represión desatada, generó el repudio de todo el movimiento obrero. Huelga general, y enfrentamientos en las calles contra las fuerzas represoras del estado.Se daba comienzo a lo que luego fue conocido como la Semana de Enero, un punto de inflexión para el anarquismo argentino: miles de obreros muertos, presos y deportados.
En los comienzos de la década del 20, las huelgas en la Patagónia, el fusilamiento de 1500 obreros rurales y la represión de los obreros de la Forestal en Santa Fe dejaron cientos de muertos.En este contexto surgió, en el Río de la Plata, el llamado anarquismo expropiador, partidario de la acción directa violenta en la lucha por la emancipación de la clase obrera, contra el fascismo, los fusiladores, el imperialismo, contra el estado y su aparato represivo.
También en esos tiempos comenzaron a llegar a esas tierras, miles de anarquistas italianos perseguidos por el fascismo, que se sumaron el movimiento anarquista local y continuaron su lucha antifascista.
En junio de 1925, la comunidad italiana realizó una gala en el teatro Colón, en la cual estuvieron presentes el embajador italiano y hasta el presidente Marcelo T. de Alvear, lo que muestra la estrecha relación entre el gobierno radical y gobierno fascista de Mussolini. Mientras sonaba la marcha real italiana, un grito comenzó a bajar desde “el paraíso”. Era un pequeño grupo. Repudiaban a Mussolini, repudiaban al fascismo. Entre estos jóvenes se encontraba Severino Di Giovanni.

Severino, nació en Italia en 1901, se encontró con las obras de Proudhon, Bakunin, Reclus, Kropotkin y Malatesta, mientras trabajaba de maestro, a pesar de no tener título.Con el advenimiento del fascismo se vio forzado a abandonar Italia, y en 1923 llegó a Buenos Aires.
Como consecuencia de la condena a muerte los anarquistas Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti en EE.UU., se generaron huelgas y movilizaciones en todo el mundo: millones de trabajadores salieron a las calles reclamando la libertad de los compañeros.Argentina no seria la excepción. Al mismo tiempo Di Giovanni, comenzó a sacar una publicación, Culmine, en la cual reeditaba textos de distintos pensadores del anarquismo, a la vez que encaraba campañas y recordatorios por compañeros presos y asesinados a lo largo del mundo. Era también un periódico en donde se llamaba a la acción, al accionar individual violento.
Pero Severino no se quedaría sólo en palabras. En mayo de 1926 estalló una poderosa bomba en la embajada de los EE.UU. El boquete que dejó era tan grande que los policías podían entrar a la embajada a través de el. En julio, estallaría una bomba en el monumento a Washington y otra en la puerta de un concesionario Ford.
Escribía Severino en Culmine “TENGAN CUIDADO LOS VERDUGOS DE SACCO Y VANZETTI” y decía: “Todos a reunirse, ¡oh, pueblo de todas las creencias rebeldes! ¡oh, iconoclastas intrépidos!, ¡oh, santa cruzada por la libertad! Allá, en el país de las estrellas oscuras se esta cumpliendo el más atroz de los delitos infames. Dos desgarros de nuestra carne están por ser electrocutados. Dos corazones palpitantes el más bello de los ideales. ¡A las armas! ¡A las armas, falanges de generosos, es la hora del supremo sacrificio! ¡El verdugo ha preparado ya el instrumento de la muerte! ¡A las armas! Valga este grito de guerra de nuestra guerra para reunir a los dispersos centinelas de la revolución de todo el mundo. Impidamos con todas nuestras fuerzas que se renueve una trágica ejecución como aquella de noviembre de 1887 en Chicago…”. Pero llegaría la madrugada trágica, el 23 de agosto de 1926 eran asesinados Sacco y Vanzetti.
Severino se lamentó por no haber hecho lo suficiente para evitar la tragedia y escribió “A su violencia debemos responderle con nuestra violencia: la venganza. A su instrumento infame que ha quemado los cuerpos de Sacco y Vanzetti, debemos oponer nuestros instrumentos vengadores que quemaran los mil tentáculos monstruosos de la fiera vampírica que envuelven todos los senderos de la tierra y sofocan todo y a todos. Nuestra dinamita purificará los lugares que la maldita casta del dólar ha apestado. La dinamita, más allá de la venganza, hará mentira los resultados del trágico balance destruyendo el cálculo cínico.” “La dinamita afirmará el boicot y el sabotaje a los productos norteamericanos. La dinamita quebrará el vaso de las falsas samaritanas que se han anidado en los corredores oscuros de todos lo bancos internacionales subvencionados por el Dios Amarillo. La dinamita será el arma que nos hará dignos compañeros de los dos mártires de Boston. En ese sentido debemos perseverar tenazmente. A su violencia, opongamos la nuestra. A la silla eléctrica, la bomba. A cambio de Sacco y Vanzetti que nos mataron sádicamente, persigámoslos en todo lugar y que sufran en carne propia su delito negro y monstruoso. Es hora de llevar a los hechos todo aquello que prometimos miles y miles de veces para esta casta de verdugos.”

El 24 de diciembre de 1927 a las 12 del mediodía, Severino entró en el City Bank de la calle San Martín y dejó un maletín. La bomba estaba calculada para las 12:05 cuando se hubiera ido todo el mundo. Pero se adelantó. Este atentado trágico, acentuaría aun más las diferencias en el movimiento anarquista: Di Giovanni sería repudiado y atacado públicamente en parte de la prensa libertária.
Para ese entonces, Severino vivía con su familia en una pieza que alquilaba en la casa de la familia Scarfó. Con los hermanos Alejandro y Paulino Scarfó se consolidó una relación que llegó hasta el final de sus días. Los hermanos participaron junto a Severino en atentados y expropiaciones. Fue también en esos momentos cuando comenzó la relación con la que fué su amante y compañera, la joven América, la hermana menor de los Scarfó.Junto a los hermanos Scarfó comenzaron una campaña por la libertad de Simón Radowitzky quien seguía preso en Ushuaia por el atentado con bomba que mató al jefe de policía Ramón Lorenzo Falcón, responsable de la brutal represión de la semana roja de 1909 en Buenos Aires. Llamaron a la huelga general por la libertad del compañero y enviaron una “encomienda” al director del penal. El atentado fracasó, pero muestra la decisión de los anarquistas por conseguir la libertad de Radowitzky.
Para esos días se denunció la colaboración del cónsul fascista Italo Capanni, con la policía. En mayo de 1928 Di Giovanni y su compañero Ramé llegaron al consulado. Di Giovanni ingresó pero no pudo dejar la bomba, salió e ingresó Ramé. Al no poder llegar al despacho de Capanni, dejó la bomba que estallaba inminentemente junto a la escalera de entrada. La explosión fue terrible, produciéndose 9 muertos, 7 de ellos fascistas. Este sería el punto culminante para que se comenzase una persecución sin precedentes contra Severino.

El 6 de setiembre de 1930 se produjo el golpe a Yrigoyen, ¡cómo cambiarían las cosas!, Los que criticaban el anarquismo de acción ahora reclamaban hombres de ese calibre. Pero la respuesta del anarquismo al golpe fascista llegaría demasiado tarde, los locales estarían cerrados, la represión era feroz, se clausuraron La Antorcha y La Protesta. La FORA se halló imposibilitada de accionar. Las diferencias dentro del movimiento anarquista, llevaron a que no se pudiese responder a tiempo de manera conjunta. Error que el anarquismo pagaría muy caro. Miles de compañero debieron exiliarse, pero Severino eligió quedarse y combatir al régimen. Desde la clandestinidad realizó propaganda en contra de los militares fascistas, siguió editando quizás el único periódico opositor que quedaba: “Anarchia”.
Durante ese tiempo Di Giovanni se ocuparía en editar las obras completas de Eliseo Reclus. Para esto concurriría el 29 de enero de 1931 a una mprenta en Callao 335, a metros de Callao y Corrientes. Al salir de la imprenta fue reconocido y comenzó una persecución. Varios agentes policiales se sumaron. Severino respondió a los tiros los ataques de la policía. Pocas calles mas lejos al encontrarse encerrado, se disparó en el pecho. Aun así no murió y fue apresado, siendo llevado a la cárcel de la calle Las Heras y Coronel Diaz. Allí Severino fue juzgado por un tribunal militar. El domingo 1º de Febrero sería ejecutado. Al tiempo era apresado Paulino Scarfó, quien también sería fusilado. Llegó la hora, cientos de personas estaban dentro y fuera de la prisión. Severino fue llevado por varios guardias desde la celda al banquillo de la ejecución. “Cuando avanzó el pelotón que había de fusilarlo, miró detenidamente a todos los soldados. Una vez sentado y el pelotón a su frente, se acercó a él un soldado con la venda en las manos. Llegó hasta él por la espalda: Le puso la venda sobre los ojos pero Di Giovanni le dijo:- No quiero que me ponga la venda. Cuando el pelotón estaba listo para apuntar y el sargento dio por señas la orden de apuntar, Di Giovanni se afirmó fuertemente contra el respaldo del banquillo. Levantó la cabeza. Puso todos los músculos en tensión y luego, irguiéndose todo lo que le fue posible concretó en un grito su último pensamiento. Y fue así que en angustioso silencio del momento, un grito agudo partió de su garganta: “Evviva l´anarchia!”
No podemos hoy, dejar de reivindicar a un compañero que entregó su vida por el anarquismo, que levantó las armas para defenderlo, que luchó encarnizadamente contra el fascismo y que brindo su infinita solidaridad a los compañeros presos, sin importar el lugar del mundo donde se encontrasen.

Algunos apuntes de interés:

LA VIOLENCIA Y LA EXPROPIACIÓN:

Di Giovanni creía que era necesaria la ‘revolución violenta’ como se puede comprobar en este estracto del último mensaje que escribió en su celda pocas horas antes de ser asesinado:

[…]No busqué afirmación social, ni una vida acomodada, ni tampoco una vida tranquila. Para mí elegi la lucha. Vivir en monotonía las horas mohosas de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir , es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa de carne y de huesos. A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita del brazo y de la mente. Enfrenté a la sociedad con sus mismas armas, sin inclinar la cabeza, por eso me consideran, y soy, un hombre peligroso.

Dentro de los atentados asociados a él, se encuentran: la voladura de la embajada de EE.UU. en Argentina (como consecuencia del asesinato de Sacco y Vanzetti), la voladura del “City Bank” en el centro porteño, y la voladura del consulado italiano en Buenos Aires (donde se hallaban reunidos los mejores hombres de Mussolini en Argentina) donde murieron siete fascistas y 2 inocentes, lo que provocó gran parte de la antipatía de algunos grupos anarcosindicalistas y su condena en los periódicos. También participó en robos e hirió severamente a un policía desfigurándolo de un tiro en la cara. El mayor acto expropiador en el que participó fue a un camión pagador por 286.000 pesos, lo que le permitió realizar su sueño de abrir su propia imprenta.

CULMINE:

Uno de los pilares básicos y fundamentales a desarrollar en la lucha de los anarquistas expropiadores era la propaganda, Severino editó infinidad de panfletos, libelos, periódicos…entre ellos uno de los mas importantes a destacar quizá sea el Periódico anarquista Culmine. Lo comenzó en agosto de 1925. Así sintetizaba Di Giovanni el objetivo de ‘Culmine’:

* Difundir las ideas anarquistas entre los trabajadores italianos
* Contrarrestar la propaganda de los partidos políticos seudorevolucionarios, que hacen del antifascismo una especulación para sus futuras conquistas por sufragio.
* Iniciar en el medio de los trabajadores italianos agitaciones de carácter exclusivamente libertario para mantener vivo el espíritu de aversión al fascismo.
* Interesar a los trabajadores italianos en todas las agitaciones proletarias de Argentina.
* Establecer una intensa y activa colaboración entre los grupos anarquistas italianos, los compañeros aislados y el movimiento anarquista regional.

EL FINAL:

En su último comunicado Di Giovannni escribió:

“Sepan Uriburu y su horda fusiladora que nuestras balas buscarán sus cuerpos. Sepa el comercio, la industria, la banca, los terratenientes y hacendados que sus vidas y posesiones serán quemadas y destruidas´´.

A las pocas horas de su detención se dictaminó su sentencia y fue fusilado el día siguiente, el primero de febrero de 1931.
Pocas horas antes de ser fusilado pide un café dulce desde su celda. Lo rechaza al probar el primer sorbo: “Pedí con mucha azúcar… No importa, será la próxima vez” dice con humor ácido. Muere fusilado al grito de “Evviva l’Anarchia!” (Viva la Anarquía!).